«Especiales»: la historia real detrás de una película cocinada a fuego lento

 Elena Guisández, Autismo Ávila

La cocción de la película «Especiales», como la de un buen guiso, se ha tomado su tiempo. Ya en los años 90, Stéphane Benhamou contactó a Olivier Nakache y Éric Toledano para que realizaran una película con la intención de recaudar fondos para la asociación de Stéphane: «Les silence des justes» (El silencio de los justos, llamada La voz de los justos en la película). Veinte años más tarde, una película de la más alta cocina llega a las salas de cine.

Cartel de Hors Normes

Estrenada recientemente en España, «Especiales», cuyo título original es «Hors Normes» (fuera de lo común), describe el día a día de las asociaciones de Stéphane Benhamou (Bruno en la película), responsable de El silencio de los justos, y de Daoud Tatou (Malik en la película), que dirige la asociación «Relais Île-de-France». La primera, la asociación de Stéphane da respuesta a todos aquellos casos extremadamente complejos de autismo: los que presentan mayores dificultades. Esos casos que quedan sin respuesta en el contexto institucional. La asociación de Malik, por su parte, forma a jóvenes de barrios conflictivos para que brinden apoyo a esos casos de autismo con grandes necesidades de apoyo. La sinergia entre ambas entidades es entrañable.

Stéphane Benhamou (Bruno) y Daoud (Malik) en la vida real. Fuente: Lavie.fr

La visión que los directores ofrecen sobre el autismo refleja con mucho acierto determinadas características de algunas personas con TEA, las que presentan mayores necesidades de apoyo, y se hace latente en su abordaje que se han empapado del día a día de estas dos asociaciones, en las que han estado inmersos durante dos años. Esta inmersión parece que les haya dotado de las herramientas necesarias para nutrir a la película de las correctas proporciones de realidad, humor y ritmo.

Para el desarrollo de ese ritmo juega un papel esencial Joseph, personaje inspirado en el primer niño -ahora adulto- del que se ocupó Stéphane hace más de 20 años. Una de las características notables de este personaje es que está interpretado por Benjamin, una persona con autismo a la que Nakache y Toledano descubrieron haciendo el casting para la película en un taller de danza. Desde el primer momento quedaron cautivados por «su gracia, su poesía y su físico entre Michel Fau y Coluche». Los directores narran el protocolo que pusieron en marcha para que Benjamin pudiera estar a gusto: anticipación, comprensión y «dar el tiempo que haga falta» como elementos clave para conseguir que Benjamin sea una estrella que brilla con luz propia y desencadena alguno de los momentos de mayor ternura, empatía y lucidez de la película.

Uno de los momentos que los directores recuerdan con emoción fueron los aplausos recibidos en el Festival de Cannes: «Era increíble y él (Benjamin) recibió aplausos que duraron mucho. Fue un momento muy potente, y yo creo que esos aplausos le resonaron. Incluso si no sabe exactamente lo que sintió».

Los directores se alejan de la cara más «sexy» del autismo, de aquella que suele salir con más frecuencia en las películas, para dar paso a una reflexión que deja el debate abierto: «El autismo es paradójico: cuanto más complejo es el caso, menos posibilidades hay de que alguien se haga cargo». Una realidad compleja y dura, que se transmite muy bien en la película, pero que está siempre tiznada por un toque positivo: «sumar las debilidades para obtener fortalezas».

Podéis disfrutar de la entrevista completa a los directores y del artículo en francés que hemos tomado como fuente aquí.

Esperemos que saboreéis la película tanto como lo hemos hecho nosotros.

 

 

 

 

Miembros de:

Federación Autismo Castilla y León Confederación Autismo España

Colabora:

Universidad de Valencia – Grupo de Autismo Fundación Adapta

Otros

Otras entidades amigas de Autismo Ávila Proyectos de investigación